¿Qué tiene este film que apenas escuchar las primeras notas de la banda sonora ya se me pone la piel de pollo?. Supongo que para encontrar una explicación nos tenemos que remontar al 2002, cuando Doug Liman adaptó la novela homónima de Robert Ludlum (que por cierto, ya había sido hecho en el 88 y protagonizada por Richard Chamberlain… seeee), obteniendo como resultado un interesante thriller de espias que destacó por su equilibrio de suspense y acción, además de un especial cuidado en detalles realisticos, además de catapultar la carrera de su protagonista, Matt Daaaaamon [Mode Team America Off], que hasta el momento no había desplegado sus tablas para el cine de acción. Un par de años después tomaría espléndidamente el relevo en la dirección de la secuela un semidesconocido Paul Greengrass y con él llegaría el despiporre…
Y para esos rezagados… ¿de qué carajos va la saga de Bourne?. Una tormentosa noche un pesquero recoge un cuerpo flotando cerca de la costa mediterránea. El hombre está vivo aunque presenta dos balazos en la espalda. ¿Sospechoso?. No menos que encontrarle un puntero láser injertado quirurjicamente en la cadera, con el número de una cuenta suiza. Una vez recuperado, el hombre presenta una aguda amnesia que le impide incluso recordar su nombre; sin embargo habla diversos idiomas y posee otras habilidades que hacen sospechar que no se trate de una persona normal. A partir de ahí comienza su odisea por recuperar su identidad, en la que implicará a una Franka Potente (que es mona, pero no tanto como para tener ese nombre) con la que tendrá más que palabras.
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