256px-super_mario_bros_2.jpgDebo decir que, desde que se publicó este videojuego a finales de los 80 y principios de los 90, siempre ha sido uno de mis videojuegos favoritos, si no el que más. Me he pasado horas y horas explorando las diferentes pantallas, intentando encontrar puertas secretas, incluso me dediqué en una época en la que no teníamos el Pro Evolution (qué años tan duros) a cabecear las famosas bolitas del final de cada fase y a contar los toques que podía llegar a hacer.

Pero siempre hubo algo que me escamó. Super Mario Bros 2 no se parece en nada a su precuela… y lo más extraño es que nunca se pareció a su secuela, o sea, a Super Mario Bros 3. Este juego era el único de los 3 de la saga donde podías arrancar vegetales del suelo (un fontanero recolectando?), donde podías subirte encima de uno de tus enemigos y quedarte por toda la eternidad encima suyo, hasta que lo cogías en volandas y lo lanzabas contra otro enemigo… además podías regresar hacia atrás en la misma pantalla y deshacer todo el camino que habías hecho, o elegir con qué personaje querías jugar (Mario, Luigi, la Princesa y Toad).

 Por no citar que los enemigos finales de cada fase eran personajes que nunca habían aparecido en la serie de dibujos de Mario y Luigi (un ratón gigante que lanza bombas, una serpiente de 3 cabezas que lanza bolas de fuego, y una especie de dragón rosa que lanza huevos). Y las monedas no estaban dentro de los ladrillos, sino que estaban enterradas en el suelo y sólo podías acceder a ellas entrando en una nueva dimensión con una puerta mágica que aparecía a partir de un tubo de ensayo que estaba también bajo tierra. Hace pocos meses, buscando información sobre este videojuego, descubrí la razón de todo ello, la explicación a tantos y tantos años de dudas que habían quedado en el aire.

Primero de todo, debemos tener en cuenta que los japoneses son raros. Y a veces toman decisiones extrañas, como atacar Pearl Harbour, aun sabiendo que Estados Unidos los iba a destrozar, utilizar chorros de agua para limpiarse el culo en lugar de papel higiénico, o tener pilotos kamikaze cuando un piloto perfectamente podría ahorrarse el tortazo y tirarse en paracaídas para luego pilotar otro avión y volver a lanzarlo contra otro barco, sin tener que pasar por el contratiempo de morir… los japoneses viven en una realidad que desde aquí no entendemos, pero que debemos respetar. Y parece que cuando sacaron a la luz en japón la secuela del exitoso Super Mario Bros, el que debía ser el número 2, se dieron cuenta de que era demasiado parecido al primero y pensaron que en Europa y en Estados Unidos el videojuego sería rechazado (qué cosas… cuando seguimos comiéndonos las mismas producciones de Hollywood una y otra vez sin rechistar y sin pedir nada original en su lugar). Por eso, decidieron coger un videojuego de su factoría que ya existía, llamado Yume Kojo: Doki Doki Panic, y modificarlo ligeramente para que pareciera un nuevo Super Mario (cambiaron sólo los personajes principales, los escenarios y los enemigos los dejaron).

Por eso no es de extrañar que al ver las imágenes siguientes, del videojuego japonés original, algunos de nosotros tengamos la sensación de estar viviendo un deja-vu:

Por cierto, el que debía haber sido Super Mario Bros 2, fue publicado en europa y estados unidos como Lost Levels en el pack de Super Mario All-Stars.

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