Hola amigos,

A continuación os expongo un dilema mental que últimamente me ronda por mi corteza cerebral y que me produce una intranquilidad inefable. Más aún os digo que la teoría que en breve expondré puede hacer añicos nuestra más convencional concepción del espacio/tiempo y, sobretodo espero ofrecer, aunque sea un haz de luz en esta tétrica penumbra cegadora, a una de las milenarias preguntas que rondan en el éter desde el inicio de los tiempos.

Así pues, sin más dilación, vamos al quite o, lo que es lo mismo, leña al mono que es de goma:

Resulta que en la programación de las tardes en Tele 5 (en números romanos Tele V. De ahí las siglas T.V…) tenemos un relativamente nuevo programa titulado “Está pasando” que es un fifty-fifty entre los programas de sucesos, al estilo “España Directo” y aquellos de “famoseoytertuliasgranhermano”, que tanto abundan últimamente por nuestras lares cuales champiñones en primavera.

Hasta aquí todo más o menos bien o más o menos mal pero podemos afirmar sin vacilar que estamos dentro de la normalidad cosmológica. Ahora bien, si afinamos la vista y el oído y y nos detenemos a mirar concienzudamente la pantalla empezaremos a notar cosas anormales, cosas que no encajan. En definitiva, tendremos la inquietante seguridad de que algo no cuadra, que algo se nos escapa…

Y lo que es peor, no sabremos por qué y en ese preciso instante, si todo va bien, las constelaciones se alinearán y más que nunca comprenderemos al fin que el título del programa no es casual y poco a poco sentiremos como nuestra realidad física y aquello que nos envuelve pasa a un estado diferente. Gravitatorio.

Y qué está pasando, queridos amigos? La respuesta la tenemos aquí:

Emilio Pineda

Sí, señores. No hay lugar para un resquicio de duda. Es él: Emilio Pineda

Como decía al principio, después de duras, arduas y detalladas observaciones al milímetro, puedo asegurar y aseguro que detrás de Emilio Pineda se esconde algo, algo que quizá hará derrumbar los cimientos de nuestra civilización, algo que quizá no seamos capaces de soportar. La verdad está aquí. Justo delante nuestro. Mirándonos fijamente a la cara con esos ojitos tiernos y de color de miel. Aunque emplee todas sus argucias para despistarnos…

Pero concretemos ya, por favor!! (esto me lo digo yo mismo…)

Emilio Pineda supone el cenit del presentador. La cúspide del frontman televisivo: su sonrisa eterna y perpetua pero sin resultar artificial, ese control perfecto de sus músculos faciales, su voz varonil y a su vez tierna, su rostro bello pero sin llegar al exceso, su cuerpo serrano, sus movimientos elegantes, su humor medido y comedido…

Y su control ante la cámara, rozando la excelencia, girando la cabeza en el momento justo que el plano cambia, acompañando sus palabras con gestos contralados pero contundentes, dirigiendo la tertulia con su mirada, moviéndose por el espacio del plató cual pececillo en el agua. Y sobretodo, con esos ojos que siempre siempre siempre miran a la cámara. Expectantes. En fin, el presentador total.

Tanto tanto, que yo creo que no es real. Hete aquí con mi teoría. En verdad, Emilio Pineda no existe. Llámenme paranoico pero yo sé que es así. Emilio Pineda es el Terminator de los presentadores. Ha venido del futuro para destruír a aquel ente televisivo aún por nacer que cambiaría nuestra concepción de la televisión.

Quizá en el futuro la humanidad estaba destinada a ver documentales de la 2, o los reportajes del Punset o cualquier otra cosa aún por descubrir que nos haría libres y que hoy día parece tan alejada a suceder…

Pero no pasará. Porque él está aquí. Emilio Pineda ha venido para evitarlo. Lo sé. Es así.

Quizás me equivoque, quizás simplemente sea un extraterrestre que ha adquirido una forma terráquea y esté llevando a cabo con nosotros un estudio sobre nuestra especie de dimensiones galácticas, o tal vez sea el resultado de un experimento secreto de la NASA de objetivos de dudosa moralidad… Pero, si debo ser franco (¡arriba España!), debo desnudarme una vez más ante vosotros y admitir de nuevo que algo en mi interior me dice que Emilio Pineda es en realidad una suerte de replicante o, al menos, de Robocop.

Estáis advertidos.

Últimas entradas de esplu