perfume_ver2.jpg¡¡Atención!! ¡Esta crítica contiene la mayor escena de orgia al aire libre jamás filmada en una película no porno!… Y ahora que he conseguido llamar vuestra atención, vamos al lío:

El Perfume es la adaptación de la famosa novela homónima de Patrick Süskind (y si no la conocéis o es que no es tan famosa o que no habéis cogido un libro en vuestra vida) en la cual se narra la odisea de Jean Paul… digoo… Jean-Baptiste Grenouille, un asesino del siglo XVIII con un característico don: su hiperdesarrollado olfato. Hace años tuve la suerte de leerla (gracias seño por obligarme) pero desgraciadamente mi memoria está tan sobrecargada de datos pornográficos que he tenido que hacer hueco eliminando algunos recuerdos, entre los que se encuentra, así que si fallo en algún detalle comparativo ruego me perdonéis.

 

La novela de Süskind tiene un potente principio que Tom Tykwer (el director) se ha esmerado en calcar; Jean-Baptiste es parido e intentado abandonar entre tripas de pescado de un mercado ambulante montado sobre un cementerio (para ser más desagradable sólo faltaba que llegase un jamelgo y pegara una buena cagada). Cabe destacar que en aquella época la higiene y pobredumbre no iban muy relacionadas, y… para entendernos, en Francia precisamente no abundaba la riqueza. Una vez superado el episodio pescadero, acompañaremos a nuestro protagonista, del que nadie se quiere hacer cargo, mientras va desarrollando sus habilidades olfativas que le conducen a la duda de cómo conservar los aromas y, a su vez, a trabajar como aprendiz en una perfumeria para hallar la respuesta. ¿He mencionado que ya se ha cargado a una tipa? Pues si, una pelirroja de la que se queda prendado (por su olor, evidentemente) y a la que asfixia por accidente ya que el amigo es más bruto que un arao.

Es trabajando de perfumero donde comienzan las discrepancias más evidperfume20murderer.jpgentes con la novela; según se cuenta en la película todos los perfumes cuentan con doce componentes básicos (más uno que solo es mencionado en leyendas) y Jean-Paul se dedica a ir asesinando a jovencitas y recolectando de ellas dichos componentes, sin aparentemente patrón establecido. En la novela queda mejor reflejado que Grenouille selecciona sus víctimas en función del aroma que emiten y va recolectando dichos olores con la finalidad de suplantar la personalidad de sus víctimas. Aquí, para darse cuenta de la finalidad de este experimento se ha de ser un poco avispado. Sea de una manera o de otra, ambos caminos desenvocan en el mismo desenlace, el cual recomiendo a cualquiera que lo desconozca ya que es uno de los más brutales e inesperados que se pueden imaginar, a pesar que en el film no se haya plasmado con la crudeza que valdría esperar.

Antes de ver la película me asaltaba la duda de cómo serían capaces de plasmar el contenido de la novela y salir airosos, ya que la mayoría del tiempo únicamente somos testigos de los pensamientos de Grenouille. Ahora puedo deciros que, pese a que no han desarrollado un mal trabajo, la película me ha resultado más una curiosidad que no un entretenimiento. Los pensamientos de Jean-Paul se traducen en una voz en off que a ratos parece que nos esté contando un cuento y el protagonista parece más un simio alelado que no el genio introspectivo que nos muestra Süskind. En el reparto destacan las caras (o en este caso nariz) de Dustin Hoffman como maestro perfumero y Alan Rickman (el sempiterno Hans Gruber de La Jungla de Cristal) en el papel del padre de la última víctima.

¿Conclusión? Solo para aquellos vagos que no se quieran leer el libro. Ah! Y más o menos al final sale una escena de orgia al aire libre ;)

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