alien_autopsy.jpgPara todos aquellos aficionados al programa de Iker Jimenez, hablar del incidente sucedido en 1947 en Rosswell debe ser como mentarles a la tía del pueblo, y si además añado el famoso video de la autopsia del cuerpo del alienígena recuperado… pues tres cuartos de lo mismo. A pesar de que el paso del tiempo ha confirmado la falsedad de aquella prueba, aún quedan muchos que se empeñan en creer que algo extraño sucedió aquella noche en el desierto de Nuevo México. Podíamos decir que el film que nos traemos entre manos hoy es la confesión de que no hubo mala fe en aquella tomadura de pelo.

Ray Santilli es un gañán de poca monta que se dedica a vender copias piratas de VHS. Cuando, en un viaje para buscar material inédito de Elvis con la intención de revenderlo, se topa con la película de la autopsia real de un alien, Santilli cree haber encontrado la oportunidad de su vida para forrarse. Sin embargo para conseguir los fondos necesarios para comprarla no encontrará otra opción que “asociarse” con Voros, un peligroso traficante de drogas fanático de los OVNIS. Una vez con la película en su poder, se encuentra con una desagradable sorpresa: debido a la mala calidad de la película y las condiciones en las que se ha guardado durante cincuenta años, ésta ha empezado a desintegrarse y apenas se puede ver nada en ella. Desesperado por tener que afrontar la deuda con Voros no encuentra otra solución que filmar lo que vio en la película original e intentar colársela como si fuese auténtica. Cuando inexplicablemente consigue convencer al traficante, empieza a creer que puede seguir aprovechándo este filón y poco a poco la comienza a distribuir hasta que el boom mediático de esta “prueba” le estalla en los morros colocándolo en el punto de mira de la prensa mundial y de los servicios de seguridad americanos.

Autopsia de un Alien no es precisamente la película que recomendaría para pasar una tarde de despiporre con los colegas aunque, a poco que te interese el tema y si la historia que se nos cuenta es cierta, no deja de ser curioso el desarrollo de los acontecimientos y, lo más importante, la existencia de una prueba que confirma existió una autopsia auténtica. El film está rodado en plan de comedia y, aunque no contiene gags memorables, se hace bastante entretenida gracias al papel de Santilli, el típico pillastre descarado que parece haya nacido con una flor en el culo. Como última curiosidad destacar que los productores del film son el auténtico Ray Santilli y su amigo Gary Shoefield, que también tiene bastante peso en la historia. ¿Intento de lavar su imagen después de habernos pegado el timo del siglo o de sacar más pasta con la misma historia? Quizás, pero no deja de ser una curiosidad bastante notable que nos plantea otro ángulo en la historia de la misteriosa Area 51.

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